La temperatura de las oficinas afecta a la productividad de las personas

Todo aquel que trabaja en una oficina sabe de la batalla entre hombres y mujeres de la que nadie habla: la batalla por el termostato. Esta vieja guerra, que por lo general tiene como principal víctima a las féminas, no es solo un tema de comodidad para ellas, según un nuevo estudio también afecta su productividad.

Los hombres tienen mayor rendimiento a temperaturas más bajas, mientras que con las mujeres sucede le contrario.


De acuerdo con una investigación llevada a cabo por los científicos Tom Chang y Agne Kajackaite y publicado en PLOS One, las mujeres se desempeñan mejor en tareas matemáticas y verbales a temperaturas más altas, mientras que los hombres lo hacen a temperaturas más bajas.

Los investigadores analizaron los resultados de más de 500 estudiantes universitarios, los cuales tenían que resolver problemas aritméticos simples (sin calculadora), y debían reacomodar un conjunto de letras para formar tantas palabras como pudieran, con un límite de tiempo en una habitación con temperaturas que oscilaban de los 16 a los 32 grados.

Por cada incremento de un grado, los puntajes en aritmética de las mujeres aumentaron un 1,76%. Además, a medida que la temperatura se elevaba, las mujeres incrementaban el número de problemas que estaban resolviendo, eran más productivas.

Sin embargo, el aire acondicionado de las oficinas a menudo se fija a una temperatura que las mujeres consideran como fría. Por lo que no es inusual ver a las colegas con bufandas y chaquetas, mientras que los hombres lucen sus camisas sin mayor preocupación.

La fórmula para fijar la temperatura en los lugares de trabajo fue desarrollada en la década de los 60 del siglo pasado por la Administración de Seguridad y Salud Ocupacional de Estados Unidos, que recomendó que los empleadores mantengan el termostato entre los 20 y 24,5 grados centígrados.

Un estudio de 2015 publicado por la revista Nature señala que temperatura tiene su origen, entre otras variables, en "la tasa metabólica de un hombre promedio y puede sobrestimar al metabolismo femenino hasta en un 35%".

Por lo que se puede afirmar con toda seguridad que la temperatura establecida está pensada en el confort del hombre y no en el de la mujer. No obstante, este nuevo estudio pone el énfasis no en la comodidad, sino en la productividad.

Incluso, los autores del artículo señalan "que los lugares de trabajo con personas de ambos géneros pueden aumentar la productividad al ajustar el termostato por encima de los estándares actuales".

"Si las temperaturas están frías, los hombres son mucho mejores que las mujeres. Sin embargo, cuando la temperatura se eleva, la brecha de género desaparece", señaló Kajackaite, investigadora de economía del comportamiento en el Centro de Sociología WZB Berlín en Alemania, al The New York Times.



Gentileza: The New York Times




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