Los primeros proyectos que se animaron a venden energía a distribuidoras
En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires un hogar, una escuela y una pyme forman parte de una vanguardia de lo que podría ocurrir en el país en el futuro y que imaginábamos como algo muy lejano para estas latitudes. Utilizan dos medidores, uno que registra el consumo eléctrico y otro bidireccional que mide la energía producida en el lugar.
Los paneles solares se encargan de recoger la luz solar y convertila en energía eléctrica.


Un dragón galés color verde ecológico. Bajo esa insignia nació "Green Dragon", el proyecto con el que el Colegio Aberdare de Bella Vista, provincia de Buenos Aires, busca reducir la huella de carbono y autoabastecerse de electricidad. Como este ejemplo, hay otros en Capital Federal que buscan producir su propia energía y forman parte de una vanguardia de lo que podría ocurrir en el país en el futuro, algo que ya se corrobora en otras latitudes.

La iniciativa se llevó adelante con los alumnos de 5° y 6° año. "Primero nos comunicamos con las empresas proveedoras para ver cuál era el costo. Queríamos generar la electricidad y ser más eficientes con nuestro consumo. Se colocó un medidor y cambiamos la iluminación por LED", contó Iván Bourse, representante de la escuela.

Más adelante, se avanzó en la colocación de 16 paneles de energía solar que tienen 5kW de potencia y ocupan 30 metros cuadrados del techo.

El colegio asumió la compra con una inversión inicial de U$S16.000, entre el costo de los componentes y la instalación. Los paneles le permiten a la institución generar el 30% de la energía eléctrica que necesita.

En la escuela se colocaron dos medidores: uno unidireccional, que registra el consumo de energía (es el mismo que se encuentra en todos los hogares), y otro bidireccional que, además de medir la energía producida, la inyecta a la red de la distribuidora, en este caso, Edenor.

Aquí se invierten los roles de comprador y vendedor: la escuela contrata el servicio de luz y con el sobrante de energía producida lo vende a la compañía, que se lo descuenta de su gasto final.

Este ejemplo es una de las tres pruebas piloto que realiza la empresa Edenor a través de la colocación de medidores bidireccionales. Los otros dos son una residencia particular en San Fernando y una fábrica de útiles de librería.

Además de estas tres pruebas, se colocaron paneles solares en distintos entes públicos, como la Secretaría de Energía, el Ente Regulador de la Electricidad, el observatorio porteño de Parque Centenario y el ex Ministerio de Planificación Federal.

El cliente residencial de San Fernando tiene una casa que funciona enteramente con electricidad porque no cuenta con gas, con lo que su consumo es más elevado del habitual de los hogares promedio. Tiene un alto consumo e instaló 24 paneles de 6kW. Le interesa más utilizar fuentes renovables que hablar con la prensa. Y quienes conocen el proyecto sostienen que lo hizo por su afinidad a esa clase de tecnología, pese a que para eso tuvo que ser categorizado en una franja tarifaria más alta.

Por su parte, SP es una empresa de artículos de librería de las marcas Simball y Micro. Hace aproximadamente cuatro años, los directivos se pusieron en contacto con Iresud (un proyecto que se inició en 2011 y se implementó por el Ministerio de Ciencia y Tecnología, donde participaron entidades públicas y empresas privadas) y colocaron 48 paneles solares. La inversión inicial fue de U$S20.000 y cada parte puso un 50% del costo total.

"Hoy cubrimos el 30% de nuestro consumo anual y en 10 años calculamos que se amortiza el costo de inversión", estimó Felipe Mendiguren, director ejecutivo de SP. Y agregó: "Nos parecía que era más interesante tener una empresa sustentable, nos parecía hasta un buen gesto".

Juan Carlos Tripaldi, subgerente de nuevos desarrollos de Edenor, explicó que la generación distribuida cambia el paradigma de la producción de energía porque el cliente se vuelve productor. "La idea es que la energía ya no va en un solo sentido, sino que puede fluir en ambos lados", dijo.

"Definimos un contrato para esas pruebas pilotos. Es exclusivamente para demandas medias - los usuarios de categoría tarifaria T2, que tienen un consumo de entre 10 a 50kW-, casas grandes, comercios, pequeñas industrias. El costo de la tarifa es variable", explicó Tripaldi.

La condición era llevar los dos medidores, el unidireccional y el bidireccional que conecta los paneles y la red. Así, se calcula el consumo de ambos y se realiza la facturación.

En la Argentina los proyectos empezaron hace seis años en Santa Fe, que fue la primera provincia en reglamentar una ley de generación distribuida.


Las pruebas piloto se encontraron bajo la órbita de Iresud

El proyecto se basó en la interconexión a la red de energía solar urbana distribuida, es decir, introducir sistemas solares fotovoltaicos a la red eléctrica en áreas urbanas. El sistema está compuesto por dos elementos: los paneles solares y un inversor que transforma la energía continua en corriente alterna para adaptarlo a la red.

"En el país ya se hicieron más de 50 instalaciones. Es un cambio en el modelo de negocios, pero aún hay que reglamentarlo", explicó Julio Durán, director de Iresud. "Los paneles tienen una vida útil de 25 años. Es muy bajo el costo de mantenimiento, pero la inversión inicial es importante. Para una vivienda tipo, con instalar 2kw - ocho paneles solares- serviría para generar un 50% del consumo de una vivienda a lo largo del año. Eso cuesta US$4.000 aproximadamente", contó.

Para las zonas urbanas, hay que tener en cuenta que los sistemas son sensibles a las sombras, principalmente para áreas donde hay grandes edificaciones y los paneles sólo se pueden instalar en terrazas. La producción de energía, además, es mayor en verano.

El próximo paso del proyecto es la instalación en el Centro de Formación Profesional del Barrio 21 en Barracas. Allí se colocarán 12 paneles.

Por su parte, la empresa distribuidora Edesur instaló 15.000 medidores inteligentes en los distintos puntos del área de cobertura, que permiten medir el consumo y la salida de energía de forma digital.



Gentileza: La Nación, por Julia D'Arrisso




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